Por Luis Daniel Londoño Silva|Humanizar Creando|dalonsi@gmail.com
!GRACIAS!
En tiempos donde el ruido amenaza con la indiferencia, el “¡gracias!” se convierte en un acto valiente, capaz de recordarnos que la vida sigue siendo un milagro cotidiano.
Aceptar que dependemos del cariño, de la generosidad y del misterio que nos rodea es un ejercicio profundamente espiritual.
Tal como enseña la psicóloga española María Jesús Álava Reyes, “agradecer no es un deber: es una forma de mirar la vida con serenidad y lucidez” (La inutilidad del sufrimiento, 2014). Cada palabra de gratitud abre un portal silencioso donde la paz entra sin pedir permiso.
Hoy, inspirados por la tradición del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, levantemos juntos un canto moderno, audaz, vanguardista, que recuerde lo esencial: agradecer es un gesto que no pesa, pero que sostiene.
¿Por qué se celebra el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos?
El Día de Acción de Gracias, celebrado el cuarto jueves de noviembre, hunde sus raíces en un episodio histórico ocurrido en 1621.
Los peregrinos ingleses que habían llegado a Plymouth sobrevivieron a un invierno devastador gracias a la ayuda de nativos wampanoag, quienes les enseñaron a cultivar, cazar y comprender la tierra.
Aquella cosecha inesperadamente abundante se convirtió en un símbolo de gratitud y alianza. Más tarde, en 1863, el presidente Abraham Lincoln instituyó oficialmente la festividad como un día nacional para “dar gracias con corazón humilde”.
Desde entonces, millones de familias se reúnen para celebrar la vida, la convivencia y los vínculos que sostienen lo humano.
Más allá de la crónica política, Acción de Gracias es un recordatorio cultural de que la abundancia —material o espiritual— florece mejor en terrenos agradecidos.
¿Por qué decir “¡Gracias!” no cuesta nada y vale mucho?
Agradecer es una revolución silenciosa. No exige recursos, ni estudios avanzados, ni credenciales espirituales; solo requiere autenticidad. Es una de las prácticas más transformadoras que existen.
La investigación contemporánea sobre gratitud lo confirma. El reconocido psicólogo español Enrique Rojas sostiene que “la gratitud es la base de la salud emocional y del equilibrio interior” (El hombre light, 2001).
Y el experto en bienestar Luis Rojas Marcos agrega que las personas agradecidas “viven más conectadas, más esperanzadas y más resistentes ante la adversidad” (La fuerza del optimismo, 2005).
Las bondades de decir !Gracias!
Libera
El resentimiento esclaviza, pero la gratitud suelta las cadenas. Es un acto de elegancia interior.
Sana
Quien agradece se reconcilia con su propia historia. La gratitud recompone el alma con un hilo dorado.
Da paz
Es un bálsamo que baja revoluciones, desinflama tensiones y ensancha la respiración.
Crea armonía
En una sociedad que corre, agradecer desacelera. Es un puente. Una tregua. Un abrazo.
Y tú, ¿agradeces?
Tal vez hoy sea buen día para detenerte, respirar, mirar lo que tienes, no lo que falta. Bendecir lo que dolió porque enseñó; lo que llegó, porque nutrió; lo que se fue, porque abrió espacio para lo nuevo.
La gratitud es una disciplina, un arte, un estilo de vida. No esperes a tenerlo todo resuelto para practicarla. Agradecer a Dios lo es todo.
Agradece ahora, agradece simple, agradece profundo... Agradece con la osadía de quien entiende que la vida es frágil, bella, impredecible y sagrada.

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